La semana pasada, después de cuatro años, al fin he terminado de escribir el segundo borrador de mi novela, cuyo título, por ahora, es «Patio de Luces».

Completé el primer borrador al finalizar el NanoWriMo de 2015, al final de Noviembre. Sólo tenía 52431 palabras y lo escribí durante ese mes. Cuando terminé ese borrador, estaba convencida de que el proceso de revisión sería igual de rápido, que igual que, sencillamente había conseguido tomar carrerilla y escribir, también podría pulir los errores en tal vez un par de semanas.

Pues ay, amigo. No.

No estaba preparada para el extraño sentimiento que me entró cuando releí lo que había escrito. ¿De verdad yo había escrito «eso», «así»?

Me dio algo de bajón, y gasté tiempo pensando en cómo podía arreglarlo. Menos mal que tuve dos lectoras beta que me ayudaron a encontrar los mayores errores: una gran amiga mía y de mi madre, y mi mejor amiga.

Fue ella, mi mejor amiga, que sabe mucho de escribir bien, leyó aquél borrador y me dejó muchas notas escritas para ayudarme a corregirlo.

Y a esas notas, agregué yo las mías propias, amplié el mundo en el que se desarrollaba, el número de personajes, ¡incluso me inventé un alfabeto! Cambié por completo la forma en que la novela estaba escrita y con todo este material, comenzó la ardua tarea de reescribir todo.

Vaya que fue difícil. A veces, tras hacer un cambio que en principio parecía bueno, me encontraba atrapada en un callejón, sin saber muy bien por donde seguir, porque, aunque sabía lo que quería contar, había perdido el hilo. Estos bloqueos me ocurrieron más a menudo de lo que yo había previsto.

Muchas de esas ocasiones, la solución era tan simple como borrarlo y contar lo mismo con diferentes palabras, pero vaya, cómo costaba escribirlas.

Lo que más me costó fue terminarlo, cuando sabía que me quedaba muy poco por hacerlo. Creo que estuve atascada ahí por… Creo que más de un año, sin saber qué pasos seguir, abría el archivo, escribía una o dos frases y era como exprimir una cáscara de naranja ya usada.

En ocasiones, mientras hacía cosas que nada tenían que ver con escribir, como por ejemplo, sentada en el retrete, me llegaba la inspiración y encontraba soluciones a los problemas que me tenían atascada.

 

Total, que así poco a poco y con ideas repentinas, conseguí sacar la segunda versión adelante, hasta terminar de escribirla.

Ahora mismo la estoy dejando enfriarse un poco antes de revisarla de nuevo y pulirla un poco, antes de pasárselo a las primeras personas que quieran leer esta versión antes de hacer más cambios.

Entonces llegará el momento de sacarla adelante. Tengo muchas dudas sobre qué pasos seguir entonces, pero por ahora, me centraré con lo que tengo entre manos.

Cuando esté lista para las primeras lecturas beta, os lo haré saber.

Hasta entonces, ¿quién más está tan entusiasmado como yo?